lunes, 1 de enero de 2018

2017.

Nunca suelo hacer un balance del año, lo veía un tanto innecesario, ¿de qué servía ver todo lo que ha pasado si ya está? Pero la gente cambia, y este año en concreto me ha cambiado mucho. 
Empecé el año con una depresión y una ansiedad que no era capaz ni de tenerme en pie y acabo el año feliz. Sonriendo por todo y todos los que tengo alrededor, es una sensación muy extraña. No nos engañemos, la depresión y la ansiedad siguen acechando de vez en cuando, pero soy capaz de coger las riendas y de no dejarlas llevarme donde quieren.
Este año ha sido, en parte, un año de descubrirme de nuevo. He vuelto a poner en orden mis ideas, en ver qué quiero y qué no. Pero sobre todo de valorarme y ponerme por delante. Supongo que después de tantos golpes una acaba aprendiendo. 
También he aprendido que por muchas corazas que te pongas y un impenetrable siempre hay alguien que va a conseguir romperlas y si esa persona te quiere hacer daño te lo va a hacer, por mucho que te haya costado quitártelas. Así que, hacedme caso, no sirve de nada tener murallas a tu alrededor. Deja que la gente te conozca, harás un millón de amigos nuevos. Bueno, quizá no tantos, pero seguro que conoces a muchísima más gente (a mí me ha pasado). Así que supongo que en parte tengo que dar las gracias a la persona que me rompió, porque ha conseguido que vuelva a recomponerme, y esta vez entera. No ha trocitos como hice la última vez. Supongo que esta vez tengo un colchón más amplio de gente en la que apoyarme y eso me ha dado suficiente valor como para saber recomponerme de una vez por todas. 
Creo que pese a todo, pese a los momentos malos (que han sido muy malos) ha sido un gran año, sobre todo el final. Supongo que tal como empezó el año solo podía ir mejor y lo bueno es que lo fue. 
Mi vida ha tenido muchos cambios, unos muy grandes y otros no tanto, pero cambios que desde luego me han afectado y me han ido moldeando en lo que soy ahora. Empecé el año pensando que necesitaba que todo terminase de una vez y lo acabo pensando en que no veo el momento en que pasen los días para ver a las amigas y la gente que tengo ahora mismo lejos de mí. En Donosti, en Barcelona o en el pueblo. 
He conocido gente nueva, he recuperado gente que nunca pensaba recuperar y me he hecho más amiga de aquellos que ya eran cercanos. Pero también he perdido gente por el camino, gente que pensaba que no perdería nunca, pero bueno, supongo que la vida es así. Además, el tiempo me ha demostrado que estoy mejor sin ellos. Más feliz, más tranquila. 
Así que nada, supongo que esto acaba aquí. 
Feliz año 2018, espero que os traiga muchas cosas nuevas y buenas. 
Nos leemos pronto.

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