martes, 12 de diciembre de 2017

Run.

El silencio inunda el ambiente. Ella suspira, lleva tiempo deseando sentirse libre y aquel sitio se lo permite. Respira profundamente mientras deja envolverse en los brazos de la noche. Sonríe. 
Fuente
Camina lentamente por uno de los senderos del parque que conoce tan bien como la palma de su mano. Avanza a pasos firmes disfrutando del paisaje. El lugar la envuelve, hay un gran campo a su alrededor y árboles a los laterales del camino. Sigue andando, sin parar, pero con la calma de quien disfruta lo que está haciendo. 
Hace frío y se revuelve en su abrigo. Una tenue niebla empieza a posarse a su alrededor, creando un paisaje más bonito si cabe que el anterior. Sonríe de nuevo. Solo hay calma, no hay nada que pueda romperla. Llega a un tramo del camino donde tiene árboles a ambos lados y aunque ha recorrido miles de veces dicho camino algo se siente distinto esa vez. 
Se detiene unos segundos. Observa a su alrededor, hay algo que no encaja pero no sabe distinguir qué es. Avanza estaba vez más rápido, apremia sus pasos. Se siente observada, como si los árboles la estuviesen vigilando. Como si alguien la estuviese vigilando. Mira hacia atrás pero allí no hay nadie. Solo oscuridad y niebla. 
Saca las llaves de su bolsillo y decide jugar con ellas para distraerse. No puede haber nadie, no ha visto a nadie en toda la noche. Intenta relajarse y distraerse pensando en todo lo que sucedió el año anterior mientras escucha de fondo el repiqueteo que va creando. Sonríe. 
Las llaves caen al suelo en un golpe seco, la niebla acaba por espesarse y la oscuridad termina por absorber lo ocurrido. 

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