sábado, 1 de abril de 2017

Bandera blanca.

Dicen que el camino es algo que vamos construyendo a medida que avanzamos, que no hay nada establecido y que todo puede cambiar en un segundo.

Nunca me ha dado miedo el futuro, nunca he pensado qué me depara o qué pasará de aquí a unos años. Últimamente no dejo de pensarlo.
No sé si estoy dando pasos en falso, luchando por algo imposible o por algo que simplemente no acabará saliendo bien. No sé si soy la única que lo está apostando todo.
A veces pienso que estoy siendo idiota aferrándome a algo que cada vez se vuelve más difuso, como esa pequeña nube que surca el cielo buscando un lugar mejor sobre el que caer. Otras veces creo que merece la pena luchar con uñas y dientes, dejarse la piel. 
Hoy he visto que no hay nada por lo que luchar, parece que todo estaba dicho desde un principio y que las reglas del juego habían cambiado en algún punto que no he sabido ver.
Hoy me he dado cuenta de que me he ido desgarrando poco a poco, que he perdido pedacitos de mí por el camino y dudo que vuelva a encontrarlos.
Hoy ha vuelto a doler, quizá incluso más que otras veces, pero no tengo ganas de luchar más, solo quiero dejarme ir. Para bien o para mal, ya me da igual.

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